



El Fat Duck es el restaurante de Londres regentado por el mundialmente conocido chef Heston Blumenthal. Algunas os sonará porque no hace mucho fue noticia por el cierre de su restaurante, debido a una intoxicación que llegó a afectar a unas 400 personas que pasaron por él . Después de muchas investigaciones, y de descartar el sabotaje o envenenamiento premeditado de la comida, el restaurante volvió a abrir sus puertas el día 13 de marzo pasado, con unas pérdidas que se llegaron a calcular en en unas 160.000 libras. Se demostró que se trataba de un norovirus que portaban algunos empleados y clientes y que nada tenían que ver con el restaurante ni con una intoxicación alimentaria.
Pues bien, yo os quería hablar hoy de su concepto de la cocina molecular y cómo la ciencia y la percepción de los cinco sentidos influyen en la experiencia culinaria. Este gran chef se ha hecho merecedor de tres estrellas michelín con sus métodos que algunos lo tachan de transgresores, pero todo el mundo coincide en que sus platos son excepcionales.
Su cocina es una espectacular cocina-laboratorio en la que investiga a través de sus ideas e inspiración y aunque algunas os quedéis con la boca abierta al leer el siguiente texto, se le ha atribuido el papel de embajador de la nueva cocina británica y no es para menos, su fama y su buen hacer es mundialmente conocida y sus técnicas van más allá de toda imaginación posible.
Estas son algunas sus de sus técnicas y aparatología empleadas en sus recetas rompiendo todas las reglas habidas y por haber.
Peras escalfadas en el lavavajillas, fresas glaseadas en el tostador y ternera cocinada durante un día.
Coge un lavavajillas, añadir una pizca de tostador y terminar con un estropajo.
Los utensilios de limpieza no aparecen normalmente en recetas, pero Heston Blumenthal no es un cocinero normal. Su gusto por la innovación no cubre solo las sorprendentes combinaciones de ingredientes, sino que se extiende también a los utensilios que usa en la cocina.
En su receta de batido de fresa con aceite de oliva usa un tostador para glasear unas fresas, o convierte un lavavajillas en un vaporizador gigante para su ensalada de peras poached y fregadas.
Su espuma de champiñón esta hecha con una licuadora.
Además de sus peras al lavavajillas, una de sus nuevas recetas es una espaldilla de ternera cocinada en 23 horas, retomando la tradición del guiso y transformándolo en algo nuevo.
No ha abandonado los artilugios por completo. Según él “Utilizamos tecnología en mucho de lo que hacemos, ¿por qué no en la cocina?. Algunos tradicionalistas se resisten a ello, pero no es la tecnología la que da resultados dudosos, sino el uso que le damos. La innovación no existe sin tradición. La cocina moderna es una evolución, no una revolución contra lo anterior. “La innovación llega cuando uno es consciente del mundo que le rodea, es curioso y disfruta con lo que hace".